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Historia con acento

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José Sande, actual dueño del Hotel El Mirador, nació en el seno de una familia muy humilde en La Piedra, una minúscula aldea de Galicia. Creció rodeado de tierra y mar. Su padre fue pescador de altamar, herrero y agricultor, y su madre, una fuerte mujer acostumbrada a trabajar la tierra y alimentar a su familia del fruto de su “terruño”.

 

“Pepe” nunca fue un niño común, y sus padres lo sabían. Un día de primavera de 1951, con sus jóvenes trece años, le planteó sin titubear a su familia, el deseo de viajar a América en busca de un futuro mejor.María, su madre, al verlo tan decidido, pensó que oponerse sería en vano: tarde o temprano su hijo buscaría nuevos rumbos, y lo dejó partir. Pepe decidió entonces, emprender su viaje, y luego de 21 días en “El Córdoba”, llegó a Santos, Brasil, aún sin saber con exactitud cuál sería su destino final.

 

Su plan era llegar al Uruguay por Rivera, pero un viajante de comercio a quien conoció en el tren de San Pablo a Rivera le recomendó bajarse en Santa María, llegar a Porto Alegre, tomar un autobús hasta Río Grande y luego otro al Chuy. Una vez en Castillos, tomó un ómnibus rumbo a Rocha, donde Pepe aún recuerda haber comido el sándwiche más sabroso de su vida, fabricado con una lata de salchichas y un pan “flauta”. Terminado el fastuoso banquete, emprendió su viaje en tren rumbo a la capital.

 

Amó el Uruguay desde el momento que pisó su suelo, y decidió que en este país construiría su vida. Impulsado por un gran deseo de “hacerse la América”, comenzó a trabajar sin pausa, aprovechando cada oportunidad que se le presentaba. Nada lo amedrentaba ni lo desviaba de su gran deseo.

 

En el Bar y Almacén Los Montañeses comenzó, paulatinamente, a acercarse a su destino laboral, pues allí fue contratado como mozo y encargado de las compras de frutas y verduras, para continuar, para continuar en la misma función en el Hotel Orsán durante un año y medio. Finalizada esta etapa, pero sin dejar de trabajar en ningún momento, Pepe se integró por un tiempo a Cerámicas de La Paz como modelista.

 

Su esposa, Adela Maite, con quien contrajo matrimonio, a los 19 años, también se vinculó desde joven al rubro hotelero, perfilándose paulatinamente hacia el área gastronómica. El Hotel Osrán fue también su primera experiencia dentro de la hotelería, y luego del Hotel Verdún de la ciudad de Minas, donde comenzaron a trabajar juntos en el carnaval de 1959.

 

Las grandes oportunidades no estaban lejos, y Pepe no estaba dispuesto a dejarlas pasar, de modo que aceptó rápidamente la propuesta de ser encargado del Hotel Verdún junto con
el Sr. Montiel, quien poco tiempo después le propuso recorrer el interior del país para expandirse y buscar nuevos horizontes a través de nuevos emprendimientos.

 

Colonia del Sacramento impactó y enamoró instantáneamente a Pepe y El Mirador es el hotel elegido para arrendar. Decidieron entonces formar una sociedad: Pepe aportaría trabajo y el Sr. Montiel capital. Poco tiempo después Montiel se retiró de la sociedad y Pepe continuó con El Mirador durante un año hasta que decidió comprarlo junto con Adela.

 

Con áreas de experiencia sumamente complementarias y luchadores de pura cepa, tardaron poco tiempo en comenzar a recibir el reconocimiento por el nivel de servicios, la gastronomía y la innovación de su hotel. De 18 a 101 habitaciones, de un comedor con capacidad para 50 comensales a los actuales  500, de una infraestructura inexistente a las actuales piscinas, canchas de tenis y paddle, barbacoa y Spa, hay un largo camino recorrido. Pepe y Adela han sido ejemplo de lucha, motivación, actitud, visión e inteligencia. Por ello, ésta es una historia digna de contar.